En el marco de los procesos de medición de huella de carbono que desarrollamos desde ALPA Servicios Ambientales, la digitalización de pólizas, remitos y documentación administrativa surge como una de las acciones más claras y estratégicas para reducir emisiones y mejorar la eficiencia organizacional. Muchas veces, las fuentes de impacto ambiental no se encuentran únicamente en los grandes consumos energéticos o en los procesos productivos, sino también en prácticas administrativas naturalizadas que, acumuladas en el tiempo, generan una huella significativa.
La eliminación de la impresión de pólizas, entre otros documentos, contribuye directamente a disminuir la huella de carbono organizacional, entendida como el total de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) asociadas a las actividades de una empresa. En términos técnicos, esta decisión impacta especialmente en el Alcance 3, dentro de la categoría de bienes y servicios adquiridos, al reducir las emisiones vinculadas a la producción y provisión de papel, tinta, tóner y equipos de impresión. Cada resma de papel implica consumo de recursos forestales, agua y energía; cada cartucho o insumo tiene detrás una cadena de extracción, fabricación, transporte y disposición final que también genera emisiones.
Al mismo tiempo, la digitalización impacta positivamente en el Alcance 2, al disminuir el consumo de energía eléctrica asociado al funcionamiento de impresoras y equipos auxiliares. Aunque estos consumos pueden parecer menores de manera aislada, en organizaciones con alto volumen documental representan un uso constante de energía que, al reducirse, contribuye a una baja medible en el inventario de emisiones.
Desde la perspectiva ambiental, la migración hacia documentación digital reduce emisiones y disminuye la presión sobre los ecosistemas forestales junto con el uso intensivo de agua y energía necesarios para la fabricación del papel. Se trata de una decisión que integra criterios de eficiencia, prevención y responsabilidad ambiental en la gestión cotidiana.
Ahora bien, todo beneficio ambiental conlleva también un beneficio económico. La digitalización permite reducir de manera sostenida el presupuesto destinado a la compra de papel, insumos de impresión y repuestos, así como los costos de mantenimiento de equipos y el consumo eléctrico. A esto se suman los gastos asociados al almacenamiento físico, archivo, transporte y logística documental, que muchas veces no se visualizan como costos ambientales, pero impactan directamente en la estructura operativa de la empresa.
Además, la reducción en la generación de residuos es un aspecto clave. Al eliminar la impresión, se previene la producción futura de desechos como papel descartado, cartuchos de tinta y tóner, los cuales requieren gestión específica y, en algunos casos, tratamientos especiales. Esta acción se enmarca en el principio de prevención: evitar que el residuo exista antes que gestionar su disposición. En los planes de acción que surgen luego de la medición de huella de carbono, este tipo de medidas preventivas resultan estratégicas porque atacan el problema en su origen.
La digitalización también tiene un impacto profundo en la cultura organizacional. Adoptar prácticas que reducen el consumo de recursos refuerza una visión empresarial alineada con la sostenibilidad y promueve la concientización interna. Los equipos incorporan hábitos más responsables, mientras que hacia el exterior la empresa transmite coherencia entre su discurso y sus acciones. En un contexto donde clientes y grupos de interés valoran cada vez más la transparencia y el compromiso ambiental, este tipo de decisiones fortalecen el posicionamiento institucional.
En ALPA entendemos que la medición de la huella de carbono no es un fin en sí mismo, sino una herramienta de gestión. Permite identificar oportunidades concretas de mejora, cuantificar su impacto y diseñar planes de reducción basados en datos verificables. La eliminación de la impresión de pólizas es un ejemplo claro de cómo una decisión operativa puede transformarse en una acción de mitigación climática con beneficios ambientales, económicos y reputacionales.
Medir es el primer paso. Gestionar con información es el siguiente. Y reducir emisiones a través de decisiones estratégicas como la digitalización es parte del compromiso que las organizaciones asumen cuando integran la sostenibilidad en el corazón de su gestión.