El turismo es una actividad con un fuerte impacto sobre los territorios. El crecimiento de los viajes y la expansión de la oferta turística generan oportunidades para el desarrollo económico local. Sin embargo, plantean desafíos vinculados al consumo de energía, agua y otros recursos, la generación de residuos y las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI).

En este contexto, hablar de turismo sostenible implica mucho más que pensar en destinos naturales o en propuestas vinculadas al ecoturismo. Se trata de incorporar criterios ambientales, sociales, económicos y culturales a la manera en que se planifica y desarrolla la actividad turística, tanto en grandes destinos como en ciudades y localidades de todo el país.

Desde esta perspectiva, los establecimientos que forman parte de la cadena turística tienen un rol fundamental. Hoteles, complejos turísticos, cabañas y campings utilizan energía, combustibles, agua y otros recursos para brindar sus servicios, por lo que sus decisiones cotidianas tienen un impacto concreto sobre el ambiente.

La sostenibilidad en los alojamientos turísticos puede abordarse desde distintas acciones: mejorar la eficiencia energética, incorporar iluminación LED y sistemas de climatización más eficientes, utilizar energías renovables, reducir el consumo de agua, gestionar adecuadamente los residuos, disminuir el uso de plásticos descartables o priorizar productos y proveedores locales, entre otras medidas.

Pero para avanzar en este camino hay una pregunta fundamental: ¿cuál es el impacto ambiental de cada establecimiento y dónde se concentra?

Medir para gestionar

La medición de la Huella de Carbono Organizacional permite responder esa pregunta a partir de datos concretos. Conocer las emisiones asociadas al funcionamiento de un alojamiento permite identificar las principales fuentes de GEI, detectar oportunidades de mejora y establecer prioridades para avanzar hacia una gestión más eficiente. Por eso, medir la huella no constituye un punto de llegada, sino un primer paso para gestionar y reducir el impacto climático de la actividad turística.

Además, contar con información sobre las emisiones permite que cada establecimiento pueda tomar decisiones basadas en evidencia y evaluar, con el tiempo, los resultados de las medidas implementadas. Así, acciones como mejorar la eficiencia energética, optimizar consumos o incorporar nuevas tecnologías pueden dejar de ser iniciativas aisladas para formar parte de una estrategia de reducción.

El rol de los alojamientos en los territorios

El desafío adquiere una dimensión particular cuando se aborda desde los gobiernos locales. Los municipios conocen las características de sus territorios, sus destinos turísticos y los actores que forman parte de la actividad, y pueden impulsar procesos que involucren tanto al sector público como al privado.

En este sentido, promover la medición de la huella de carbono de los alojamientos permite incorporar la variable climática a la planificación turística local y generar información que contribuya a construir destinos más sostenibles.

La sostenibilidad también tiene una dimensión económica y social. El fortalecimiento del empleo local, la contratación de proveedores de cercanía y el consumo de productos y servicios del territorio contribuyen a que los beneficios de la actividad turística permanezcan en la comunidad y favorezcan su desarrollo.

Una oportunidad para transformar la actividad turística

Los criterios internacionales de sostenibilidad turística, como los desarrollados por el Consejo Global de Turismo Sostenible (GSTC), plantean justamente la necesidad de abordar estos desafíos de manera integral, contemplando la gestión de la sostenibilidad, los beneficios para las comunidades locales, la conservación del patrimonio cultural y la reducción de los impactos ambientales.

En este camino, la medición de la Huella de Carbono Organizacional se convierte en una herramienta concreta para que los alojamientos puedan conocer su impacto, identificar oportunidades y avanzar hacia estrategias de reducción.

Desde ALPA Servicios Ambientales, como servicio de la Red Argentina de Municipios frente al Cambio Climático (RAMCC), acompañamos a los municipios en la incorporación de la gestión climática a sus estrategias de desarrollo. En el sector turístico, medir la Huella de Carbono Organizacional de los alojamientos permite conocer el impacto asociado a su funcionamiento, identificar las principales fuentes de emisiones y contar con información concreta para definir acciones de reducción. De esta manera, la medición se convierte en una herramienta para que municipios y establecimientos puedan avanzar juntos hacia un turismo más sostenible.

Fuentes